¿Por qué sortear el orden en vez de escribirlo?
Porque cada puesto vale algo y todo el mundo lo sabe. El primero pilla a un público despierto, el último a uno que mira el reloj y el del medio se lleva las preguntas justas. Un orden que ha escrito alguien es un orden del que se puede culpar a alguien.
Sortearlo en la sala termina con eso antes de que empiece. El registro de la sesión guarda la secuencia con la hora a la que salió cada nombre, así que el orden sigue ahí cuando alguien pregunte si de verdad iba el cuarto.
¿Vale para equipos y no solo para personas?
Sí: una opción por equipo, girada igual. El nombre de un equipo es una etiqueta más corta que seis nombres de personas y se lee mejor en un proyector, cosa que importa cuando la ruleta es lo que todos están mirando.
Si los equipos son de tamaños distintos y los grandes deberían presentar antes, dales peso. El ancho de los sectores cambia con los pesos, así que a nadie hay que contarle que se han ajustado las probabilidades.
¿Y si alguien llega tarde o se cae del programa?
Añade o quita el nombre y sigue. La ruleta se redibuja al momento y los sorteos que ya hiciste se quedan en el registro de la sesión: estás cambiando lo que queda por sortear, no reescribiendo lo que pasó.
Para empezar de cero limpiamente, reinicia la sesión. Eso devuelve todos los nombres a la ruleta y borra el registro, que es la forma honesta de repetir un sorteo que alguien discutió: a la vista, y no girando otra vez para quedarse con la segunda respuesta.
¿Para qué más sirve esta ruleta?
Es la ruleta de nombres en modo eliminación. Cuando el guion va por puestos numerados y no por nombres, la ruleta de números saca el puesto y tú lo rellenas.
Reparte la misma lista en lados en vez de en un orden y es un sorteo de equipos. La misma ruleta con una lista de diciembre encima es un sorteo de amigo invisible.