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Ruleta de multiplicaciones para practicar las tablas

Seis multiplicaciones en el borde y tres segundos por giro. El modo eliminación viene activado: la operación que sale deja la ruleta, así que seis giros dan seis preguntas distintas en vez de repetir una. Las que siguen en el borde tienen todas la misma probabilidad de salir a continuación.

Esta ruleta ya viene montada para el trabajo. Ábrela en el editor para cambiar la lista, la máquina o las probabilidades.

Cada giro sale del generador criptográfico de tu navegador. Cómo se hace un sorteo explica el método y sus límites.

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¿Por qué el orden aleatorio funciona mejor que cantar la tabla?

Porque un niño que canta seis, doce, dieciocho, veinticuatro está recuperando una serie, no un dato. Pregúntale 6 × 7 suelto y verás cómo vuelve a empezar la tabla desde el principio: ese reinicio es la señal de que la respuesta no está guardada donde la pregunta puede encontrarla.

El orden mezclado obliga al otro tipo de recuperación, y trae consigo la parte incómoda de la evidencia: mezclar tipos de ejercicio hace que la sesión de práctica parezca peor y que la prueba del día siguiente salga bastante mejor. En un estudio con ejercicios de matemáticas mezclados, la nota del día siguiente fue aproximadamente el doble. Cuenta con que practicar así cueste más que cantar; para eso está.

¿Qué operaciones deberían salir más que las demás?

Las tablas del 6, el 7, el 8 y el 9, y dentro de ellas una lista corta que falla en todas partes: 6 × 8, 7 × 8, 6 × 7, 6 × 9, 4 × 8 y 7 × 9. En una muestra amplia de niños de nueve y diez años con decenas de miles de respuestas, 6 × 8 se falló más que cualquier otra casilla de la tabla, y más veces de las que se acertó.

Activa los pesos y dales un dos o un tres a esas operaciones. Sus sectores se ensanchan exactamente en la misma proporción, así que la clase ve que las difíciles salen más y no hay que contárselo a nadie. Lo que ya está asentado se queda en uno: está en el borde para que el repaso sea honesto, no para rellenar.

¿Cómo se hace con una clase entera y no con un solo niño?

Con pantalla completa y una ruleta de nombres, en ese orden. Proyecta la ruleta, saca primero la operación y después el nombre, porque la clase piensa la respuesta durante el segundo que tarda en saberse a quién le toca. Ese segundo es toda la técnica, y es la razón de que en las clases donde se pregunta sin esperar a que alguien levante la mano acabe participando más gente por su cuenta, no menos.

Mantén el ritmo corto. Los tres segundos por giro están puestos justo para esto: una ruleta que tarda ocho segundos en parar es una ruleta que la clase mira en vez de usar. Doce operaciones, doce giros, eliminación activada, y el repaso termina cuando el borde se vacía y no cuando se acaba la atención.

¿Para qué más sirve esta ruleta?

Es la ruleta de números con operaciones escritas encima en lugar de un rango, así que los pesos y la eliminación funcionan igual que allí. Cuando la pregunta es a quién le toca y no qué se pregunta, la ruleta de nombres lleva la lista de clase.

Si sorteas al niño en vez de la operación, sirve para elegir alumno al azar. Si haces los sectores desiguales a propósito, el repaso deja de ser cálculo y se convierte en una clase de probabilidad.

Preguntas de docentes y familias