Define un intervalo, llena la ruleta con él y gira para sacar un número. Nada se repite si no quieres, y no se sube nada.
¿Cuándo conviene una ruleta de números y no un generador aleatorio?
Cuando hay gente mirando. Un generador imprime un número; una ruleta tarda cuatro segundos en acorralarlo delante de toda la sala, y todo el mundo ve el rango del que salió. Esa es toda la diferencia, y por eso en un aula, en una reunión de equipo o en directo hay una ruleta y no una línea de código.
Además el rango sigue a la vista después. Los números se quedan en el borde: se pueden contar, comprobar que están los dos extremos y ver que el segmento que salió no era más ancho que los demás. Un número impreso no lleva nada de eso.
¿Qué más puede salir de aquí?
Si lo que necesitas es una letra y no una cifra, la ruleta de letras es el mismo borde con la A a la Z, y un sí o un no lo resuelve la ruleta de sí o no. Para sacar una papeleta numerada delante de público, la ruleta de sorteo parte de esta misma ruleta con los textos y el registro de ese trabajo.