¿Qué hace una ruleta de imágenes que no pueda hacer una de palabras?
Funciona para quien todavía no lee. Es una cuestión de accesibilidad y no un adorno: una ruleta con palabras está cerrada para alguien de tres años y una con imágenes no. Aquí la imagen es la etiqueta, y la palabra de debajo está para el adulto y para quien empieza a descifrarla.
Además quita el idioma de en medio. Un niño que nombra animales en una segunda lengua ve el elefante y lo dice en la lengua de la clase; nada en el borde le indica qué palabra buscar, así que la imagen hace la pregunta y el niño pone el idioma. Una ruleta de palabras hace dos preguntas a la vez, y la de leer se pone delante de la de nombrar.
¿Qué imágenes aguantan quedarse dentro de un sector?
Un solo motivo, centrado, que llene el encuadre y mire a la cámara. Un sector recorta su imagen por el centro y se estrecha hacia el eje, así que lo que queda cerca del borde desaparece, y una oreja cortada no es un gato para alguien pequeño: es una forma. Cabeza y hombros ganan al animal entero en un paisaje, y un fondo liso o muy desenfocado gana a cualquier recinto de zoo.
Evita las tres cosas que se leen como otra cosa: manos sujetando al animal, dos animales en la misma foto y un animal tan lejos que el motivo pasa a ser el paisaje. Compruébalo como lo hace un niño, mirando la ruleta desde dos metros durante un segundo. Si no lo nombras en ese segundo, tampoco lo hará él, y entonces la imagen es decoración y no etiqueta.
¿Cómo se usa una misma ruleta para nombrar, clasificar y contar?
Nombrar es la primera vuelta: giras, se dice qué es, giras otra vez. Clasificar es la misma ruleta con una pregunta pegada — ¿tiene cuatro patas?, ¿vive en el agua?, ¿lo verías en una granja? — y el niño responde sobre lo que acaba de salir, no sobre una ficha cuyo orden decidió otra persona.
Contar es la tercera. Diez giros, una marca por animal, y después se leen las marcas. Aquí las repeticiones son el objetivo, y por eso esta ruleta no está en modo eliminación: un recuento sin repeticiones no es un recuento. Es también la primera imagen honesta del azar que ve alguien de cinco años, y la clase de probabilidad de diez años después es este mismo objeto con números encima.
¿Para qué más sirve esta ruleta?
Es la ruleta de imágenes con animales encima, así que la foto y el color de cada sector funcionan igual que allí. Para «di un animal que empiece por…», la ruleta de letras saca la letra y el niño pone el animal.
La misma ruleta con la lista de clase encima saca un nombre en lugar de un animal, que es como se elige alumno al azar. Las mismas imágenes representadas en vez de nombradas son mímica.