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Ruleta de destinos para decidir el próximo viaje

Seis sitios con los que todo el grupo estaría a gusto, cada uno con su fotografía, y un giro para zanjarlo. No se elimina nada y todos los sectores miden lo mismo, así que la ruleta no está defendiendo a ninguno por lo bajo.

Esta ruleta ya viene montada para el trabajo. Ábrela en el editor para cambiar la lista, la máquina o las probabilidades.

Cada giro sale del generador criptográfico de tu navegador. Cómo se hace un sorteo explica el método y sus límites.

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¿Por qué cuesta más cerrar una lista de seis que una de cincuenta?

Porque son dos problemas distintos. Cincuenta destinos es un problema de búsqueda: todavía estás averiguando qué existe, y cada hora que le dedicas aporta información. Seis destinos que el grupo ya ha aceptado es un problema de compromiso, y seguir hablando no aporta nada: la información se acabó hace semanas y lo que queda es que nadie quiere ser quien eligió.

Así es como un mismo grupo investiga un mes y después se queda otro mes parado. La herramienta que resuelve la búsqueda — leer más, comparar más — es justo la equivocada para comprometerse, y es a la que se sigue recurriendo porque es la que funcionó la última vez.

¿Qué va en la ruleta: países, ciudades o tipos de viaje?

Lo que de verdad se está decidiendo. Si la discusión es entre dos semanas de montaña y una de museos, una ruleta de ciudades responde a una pregunta que nadie ha hecho. Pon tipos de viaje, gira, y las ciudades salen solas en una tarde.

Con la forma del viaje ya cerrada y solo el sitio abierto, las ciudades son la unidad correcta, y ahí es donde las fotos se ganan el puesto: una costa o un perfil que se reconoce de un vistazo defiende un destino como no lo hace su nombre. Los países son lo correcto cuando el límite real son los vuelos y la estación, y la ciudad se decide después.

¿Cómo se hace una ruleta con la que perder no importe?

Una regla: no entra nada contra lo que fueras a discutir después. Si Reikiavik está ahí porque alguien no quiso parecer difícil, la ruleta no está cerrando la decisión: está aplazando la discusión hasta el día en que se compren los vuelos.

El trabajo está en la lista, y conviene hacerlo en voz alta. Que se digan los seis, que cualquiera pueda tachar uno sin explicar por qué, y se gira lo que quede. Seis destinos aceptables dan una ruleta en la que cualquier resultado es un buen viaje; seis negociados dan una que solo decide a quién le toca aguantarse.

¿Para qué más sirve esta ruleta?

Es la ruleta aleatoria con una fotografía en cada sector. Si prefieres que manden las imágenes y los nombres vayan detrás, la ruleta de imágenes está montada justo en ese orden.

Cualquier otra cosa en la que el grupo no se ponga de acuerdo funciona igual en la ruleta para decidir. Una tarde sin nada previsto es la versión pequeña del mismo problema, y para eso está la ruleta de actividades.

Preguntas sobre elegir destino