Una ruleta para opciones que se reconocen antes de leerse. Hoy cada entrada tiene su color en el borde y muy pronto su propia imagen.
¿Por qué una ruleta de imágenes se lee mejor desde el fondo de la sala?
Por el color, antes que por nada. Cada opción se queda con su propio color de segmento, y quien está a cuatro metros reconoce un color mucho antes de poder leer una etiqueta: por eso en un puesto de mercado, en una fiesta de colegio o en directo se recurre a este borde y no a una lista de palabras.
Es además la ruleta que no necesita traducción: en el borde no hay nada que haya que leer en un idioma concreto, así que un público que no habla el tuyo sigue igual el sorteo. Las imágenes en los segmentos son el siguiente paso de esta ruleta; hoy el trabajo lo hace el color.
¿Qué ruleta viene después?
Los premios que se reconocen de un vistazo son el tema de la ruleta de premios, con el montaje para un puesto o un stand. Cuando el sorteo es una secuencia y no un conjunto de cosas, la ruleta de letras queda más cerca, y un sí o un no lo da la ruleta de sí o no.